Al escuchar el disparo Velkan dio varias vueltas sobre sí mismo para tratar de protegerse de un nuevo tiro, debía moverse para no presentar un blanco fácil para el tirador.
Considerando la distancia desde donde había disparado y también las condiciones atmosféricas como humedad, viento y hasta la curvatura de la tierra, el tiro había sido literalmente soberbio, habían sido unos dos mil metros más o menos.
No muchos tiradores eran capaces de realizar ese disparo, y en Europa podía contarlos cas