Se acercó hasta que sentía la sucia respiración del sujeto en su cara, aguantó el asco y las ganas de vomitar y le dió un pequeño latigazo en su espalda, lo que hizo gemir de placer al sujeto, repitió el tratamiento y el sujeto emitió otro gemido. Ella se levantó de la cama y rodeó al sujeto hasta que tuvo a su espalda.
Tatiana pensaba disfrutar un poco de la morbosidad de la situación y hasta le daba algo de risa el hecho de que un hombre tan poderoso políticamente tuviera que recurrir a cosas