Tanto Robert como Tamaz estaban con la boca abierta como si fueran un par de adolescentes que estuvieran ante su artista favorita. Tatiana, que había cerrado los ojos mientras terminaba su relato, tratando de ser precisa en sus recuerdos, los abrió de pronto y se quedó mirando a los dos hombres que estaban embelesados con su relato.
—Esa fue, más o menos mi travesía, después de recuperarme de mis heridas —así terminó su relato Tatiana, “La Dama Negra".
—Caramba Tatiana, me dejas de una pieza —e