Mientras Velkan y Tamar preparaban la carne con sal para secarla y recogían todas sus cosas para reemprender la marcha, un pelotón completo de soldados de la base de dónde habían escapado estaba marchando a grandes pasos para alcanzarlos.
Cuando el general Mikheil Karaeva llegó a la base esa mañana todo era un auténtico revuelo, ya habían descubierto la fuga del enfermo, o del prisionero, que justamente era realmente la condición de Velkan en esa base.
La alarma la había dado uno de los guardi