Para cuando comenzaron a subir desde el vallecito las nubes se ennegrecieron un poco presagiando quizás una tormenta, lo que no sería muy agradable a esas alturas, por lo que siguieron subiendo lo más aprisa que pudieron. Al llegar a la meseta Velkan se detuvo un poco a contemplar el paisaje que lo estaba esperando. La explanada era bastante amplia aunque con un pequeño declive que se iba pronunciando cada vez más a medida que se extendía hacia el norte, había algunos árboles y hacia el Norte s