Capítulo 94
Eva Mondragón Cuevas
Una doctora de urgencias salió para hablar con nosotros y le dijimos lo ocurrido, le entregué la caja de mis pastillas para dormir que estaba vacía y ella se regresó a seguir atendiendo a mi amiga, mientras que yo llenaba sus datos y su padre llamaba a Doña Flor y a la señora Sanjuana. Esto era una tragedia y yo no pude evitar llorar.
Nunca pensé que la señora Florencia fuera a dejar a mi amiga en la calle, porque me hubiera quedado con mi amiga y hubiera evitad