Capítulo 57
Rodrigo De la Sierra
Dora no tenía límites, no tenía freno, ni vergüenza. Estaba en casa revisando exámenes esperando que Sandra fuera a tomar un café con una amiga y era nada más y nada menos que la desgraciada de Dora, pues mi esposa me mandó una foto en la que estaba con Dora muy sonriente y eso no era lo peor estaban en un lugar que yo conocía muy bien, en el café de la familia de Jazmín, Dora estaba zafada de la cabeza.
Sentí que la sangre se me subía a la cabeza del coraje, pu