Rodrigo De la Sierra
Me había escapado del hospital un rato, para llevarle un sobre a Jazmín con una carta, no quería que ella fuera a cometer la imprudencia de estarme llame y llame por el celular, ahora que tenía que estar al pendiente y al cuidado de mi esposa y de mi pequeño hijo, al que todavía no sabíamos cómo nombrar. Tenía apagado el celular por sí las dudas y que Jazmín no se aguantara de marcarme, todo este asunto me tenía un poco tenso y disperso.
–Mi amor, estás muy nervioso y no de