Cuando Clara vio a Emilia, entrecerró los ojos y la ignoró por completo. Continuó caminando hacia la entrada de los Navarro. Emilia, enfurecida, bloqueó su camino y le dijo:
—Clara, ¿también has venido a comprar Radiantex? Deberías regresar de inmediato. Conmigo aquí, doña Celestia no te lo venderá.
Clara, curiosa por la actitud confiada de Emilia, le preguntó:
—¿Conoces a doña Celestia?
Emilia respondió con seguridad:
—¡Por supuesto! Ambas somos de familias de la alta sociedad, así que, po