El atisbo de deseo que había surgido en Felipe se desvaneció en un instante. Frustrado y con los dientes apretados, llevó a Clara al baño con una expresión asesina y rugió:
—¡En tu vida vuelvas a tocar una gota de alcohol, al menos no cuando estés conmigo!
Clara, de pie en el baño, lo miró con una expresión de agravio.
—¿Por qué eres tan malo conmigo? ¿Qué te hice? —Su voz era débil, y mientras hablaba, sus ojos se llenaron de lágrimas, como si hubiera sido profundamente herida.
—Eres un hom