Felipe no preguntó más. Como la noche se hacía más profunda, volvió a insistir para que Clara regresara a casa.
—¡Ya no bebas más, levántate!
—No quiero, hace mucho que no bebo, voy a tomar un par de botellas más.
Clara no quería irse, continuaba bebiendo una botella tras otra, claramente aprovechando que Felipe había llegado y podía llevarla a casa, para disfrutar bebiendo sin preocupaciones.
Felipe estaba molesto.
—¡Clara! ¡Vas a emborracharte si sigues bebiendo!
Clara puchereó.
—¿Po