Felipe encontró a Clara y a Martes en un puesto de barbacoa del mercado nocturno. Ella y el perro habían pedido una mesa llena de barbacoa y muchas botellas de cerveza.
Clara estaba sentada al lado de la mesa comiendo y bebiendo, mientras Martes mordisqueaba un gran muslo de pollo a sus pies.
Las mesas cercanas estaban todas ocupadas por grupos de personas, fumando, bebiendo y haciendo ruido.
En una de las mesas, unos hombres sin camisa comían brochetas y contaban chistes vulgares entre risas