Felipe se tomó un momento para calmarse antes de responder:
— Hola.
— Señor Ramírez, soy Ania.
— Lo sé, dime.
— Ya he preparado tus saquitos aromáticos, ¿puedes venir a recogerlos cuando tengas tiempo?
Felipe respondió:
— Sí, cuando pueda. ¿Dónde estás ahora? Iré a buscarte.
Ania proporcionó una ubicación y Felipe dijo:
— Estaré allí en unos veinte minutos.
— Bien, estaré esperando.
Felipe colgó el teléfono y miró a Clara, diciendo:
— Voy a recoger algunas muestras antes de