Tomás, con una expresión desconcertada, dijo:
— ¿Señorita Rodríguez?
— ¿Tienes alguna objeción?
— No, no, voy a organizarlo de inmediato.
Después de colgar el teléfono, los ojos de Tomás se abrieron de par en par. ¡Clara iba a entrar a trabajar en la empresa! ¡Y en el Departamento de Secretariado!
¡Dios mío!
Esto definitivamente sería una noticia explosiva.
¿Esto no significaría que Felipe y Clara, estos dos enemigos, estarían juntos las veinticuatro horas del día?
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