“Puedes seguir llamándome por mi nombre a partir de ahora”, respondió Zachary, parecía tan majestuoso como un dios.
'¿Qué?'.
La mirada de Sotiria pasó de la ansiedad a la sorpresa.
La voz fría pero melodiosa de Zachary se acercó más y más detrás de ella. “Creo que es bastante íntimo de tu parte dirigirte a mí de esa manera”.
Sotiria soltó una maldición.
La sombría figura vaciló frente a ella. Zachary de piernas largas había llegado frente a ella.
Él levantó su barbilla con la mano izquierd