Charlotte entró en pánico. “Zachary, tú—”.
En solo diez segundos, el disfraz que hizo que el corazón de Charlotte se acelerara y que tanto apreciaba se convirtió en jirones de tela.
Lo que más la asustó fue que después de que Zachary destruyera el disfraz, bajó la ventanilla y arrojó el disfraz hecho trizas fuera del coche.
Fue solo en este momento que ella entendió.
La generosidad de Zachary no era más que un pretexto.
¡Él no quería que ella se quedara con el disfraz en absoluto!
Odiaba e