“¡AARRGGHHH!”.
La agonía desgarradora hizo que Igor gritara de dolor. El área alrededor de sus labios sangraba.
Charlotte se sintió aprensiva ante su apariencia patética. Sin embargo, su corazón se enfrió cuando recordó todo lo que le había hecho.
“Sabía que nos volveríamos a encontrar, pero no pensé que nos veríamos tan pronto”. Igor levantó la cara y la miró. “Señorita Simmons, ya te lo he dicho, no soy más que un peón de otra persona. No puedo ayudarte”.
“¿Ah, en serio?”. Charlotte sonrió