Charlotte eligió una habitación que le gustó.
Ella había recibido la devastadora noticia de que su padre cayó en la trampa de Bryson y Victor después de su parto. Ella había tenido que arrastrar su frágil cuerpo a todas partes, como un pequeño bote a la deriva en una violenta tormenta en el mar, incapaz de encontrar la paz. Ahora, había logrado poner fin a las preocupaciones de su padre, y su mente finalmente estaba serena.
Charlotte no esperaba que el hombre que salvó un solitario e indefenso