Charlotte suspiró aliviada.
Coraline, que ya había llegado junto a la cama, se rio tan fuerte que su mandíbula estuvo a punto de caerse. “Carlie, no dijiste mi nombre completo hace un momento. ¿Por qué no tratas de nuevo, pero más fuerte?”.
Charlotte le puso los ojos en blanco.
En ese momento, una gran mano le dio una palmada en el hombre a Coraline. “¡Cora! ¿Cómo puedes ser tan irracional? La doctora acaba de decir que Carlie no debe hablar en voz alta. No eres sorda, así que, ¿cómo puedes t