“¿Mentiras?”.
Melina, de aspecto demacrado, rechinó los dientes. Sus ojos se llenaron de desdén.
“Te equivocas, Sotiria. No soy un hipócrita como tú. Cuando odio a alguien, me mantengo alejada de ellos. Cuando me gusta alguien y realmente quiero ser su amiga, tomo la iniciativa de acercarme a esa persona. Cada palabra que dije ese día salió del fondo de mi corazón”.
Charlotte estaba confundida.
En el siguiente segundo, escuchó a Melina hablar con una sonrisa amarga. “Pero yo estaba ciega. Nu