Esto hizo que Sotiria entrara en pánico aún más. Ella apresuradamente agarró la mano de Garrison, que todavía estaba desabrochando su camisa.
“Garrison, tranquilízate. Yo—”.
“¡Cariño!”.
La voz profunda de Garrison la interrumpió. Su amor explosivo llenó sus ojos límpidos, haciendo que sus ya hermosos y vastos ojos fueran aún más cálidos, deslumbrantes y tentadores que nunca.
“He esperado demasiado tiempo por esto. Deja de rechazarme, ¿quieres?”.
Sotiria recordó cuánto dolor había sufrido Ga