Ama de la seducción (Libro 2) Capítulo 74 Mentiras que duelen
―¿Qué demonios pensaste que estabas haciendo, Isabella?―escucho a Massimo vociferar cerca de mí, mientras camina de un lado a otro dentro de la habitación―. Debo agradecer que mi equipo de seguridad se dio cuenta a tiempo de que habías escapado y me llamaron de inmediato ―giro la cara en su dirección y lo veo apretar el puente de su nariz por la impotencia que siente―. No acabas de entenderlo, ¿cierto? ―se acerca y se sienta al borde de mi cama? ―¿No entiendes la magnitud del peligro que estabas