Capitulo 29.-

Al día siguiente cuándo desperté, ya tenía una hermosa mesa con el desayuno servido y un ramo de rosas, con una nota que decía: “Princesa, por favor perdóname”. Me levanté de la cama y me senté en la orilla, sintiéndome fatal, estaba cansada, triste y desilusionada. De pronto, David tocó la puerta de mi habitación.

- Itziar, ¿Puedo pasar, mi princesa? – Me preguntó David, con un

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