Capitulo 28.-

No sé cuánto tiempo, estuve sin despertar pero cuándo lo hice, estaba sola con David, en la oficina de Don Alfonso, recostada en un sillón, mientras él tomaba mi mano y estaba de rodillas en el suelo, mirándome con los ojos llenos de lágrimas.

- Itziar, mi princesa. Gracias a Dios reaccionaste – me dijo David y me besó en la mano.

- David, ¿Qué pasó, mi amor? – le pregunté sin recordar,
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