Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra Víctor Manuel
Esa noche fue mágica pues sólo por eso había valido la pena el viaje a Toledo, por el hecho de limar asperezas con Carolina y de poder estar juntos de una mejor y más saludable manera, sin pelear, hablamos por horas en aquél café y cuando se hizo más tarde, volvimos a casa de Doña Antonia dónde nos acostamos para poder dormir, sobra decir que Carolina, llegó muerta de cansancio que en cuanto tocó cama, quedó perdidamente dormida. Yo por mi parte, me quedé despierto u







