Catalina se inclinó a un lado de la cama y vomitó sangre, se estaba ahogando, le ayudé a sentarse sin importar que la sangre empapara mi camisa, comencé a gritar al tiempo que presioné el botón de llamada a los enfermeros, el tiempo en acudir fue el más rápido, pero a mí me pareció una eternidad, además no era normal vomitar sangre, no quería pensar que se estuviese muriendo.
—¡AYUDAAAAA!
Cata seguía expulsando sangre con cada bocanada, la sostenía, no sé nada de primeros auxilios, pero sí sé