Ingresamos a la casa, de una nos fuimos a la habitación, todos andábamos en pro a mi bebé. Hadassa alzó los brazos para que la cargara, parece una loquita gateando por todos lados. A las escaleras me tocó ponerle hace unos meses rejas, así ella no se pone a bajarlas y subirlas, aunque el ejercicio no le haría daño, pero nos da miedo que baje rodando.
—Mira a tu hermanito mi amor, ¿vas a amarlo y cuidarlo?
Afirmó. Apenas estaba empezando a hablar, ni camina aún y ya tenemos al segundo.
—La cesár