**AMAYA**
Hundida entre sus brazos, me dejo llevar por el suave balanceo de sus pasos. Nunca imaginé que un lugar pudiera sentirse tan seguro como el pecho de Fredery.
—Fredery... —murmuro, escondiendo una sonrisa contra su cuello.
—¿Sí, señora Blackwood?
Todavía me cuesta acostumbrarme a escucharlo llamarme así. Ya no es una broma ni una cláusula de un contrato. Ahora lo dice con una naturalidad capaz de acelerar mi corazón.
Levanto apenas el rostro para mirarlo.
—Puedes bajarme.
Él sigue cami