**FREDERY**
La ciudad queda atrás mientras conduzco hacia el norte del estado.
Casi una hora después llegamos a un pequeño muelle privado. Un yate nos espera balanceándose suavemente sobre el agua y uno de los tripulantes se acerca en cuanto bajo del automóvil.
—Buenas noches, señor Blackwood. Como usted lo pidió… Todo está listo.
Asiento y rodeo el vehículo. Amaya sigue dormida, con la cabeza apoyada contra el asiento y una mano descansando sobre el cinturón de seguridad.
La observo unos segu