No recuerdo en qué momento el cansancio termina venciendo. Solo sé que, cuando vuelvo a abrir los ojos, la habitación está bañada por la luz tenue del amanecer.
Durante unos segundos permanezco completamente inmóvil, ya que su brazo rodea mi cintura con firmeza y una respiración cálida roza suavemente mi nuca.
Fredery sigue profundamente dormido… Nunca lo había visto así.
Sin la expresión seria que siempre lleva en la empresa. Sin esa tensión constante que parece acompañarlo incluso cuando no e