**VICTORIA**
Una sonrisa aparece en mis labios apenas cruzo la puerta.
Las sábanas revueltas, la ropa dispersa por la habitación y el evidente desorden me confirman exactamente lo que esperaba encontrar. Al final, mi primo supo usar sus encantos.
Quizá las cosas no salieron exactamente como las planeé. Quizá no fui yo quien pasó la noche con Fredery. Pero si Amaya salió de esta habitación al amanecer, todavía puedo convertir esto en una ventaja.
Después de todo, una mujer casada abandonando la