**FREDERY**
—Anoche... ¿dónde dormiste?
Y entonces su respiración se detiene al otro lado de la línea.
Frunzo el ceño.
—¿Amaya?
Durante unos segundos no obtengo respuesta. Solo escucho voces de fondo, pasos apresurados y el ruido de algo golpeando el suelo.
—¿Amaya, sigues ahí?
—Perdón. Un niño tropezó conmigo y estaba ayudándolo a levantarse... ¿qué fue lo que me preguntaste?
Aprieto la mandíbula.
—Dónde dormiste anoche.
Esta vez tarda menos en responder.
—En el hotel.
La respuesta debería tra