Marcela Ponzio
—Buenas tardes, señora, disculpe que interrumpa su merienda, pero afuera está el señor Gerard.
—¿Mi detective?
—Así es señora.
—Hazlo pasar a la sala y prepara café para ofrecerle —mi empleada salió y me quedé intrigada con la visita de Gerard, me levanté y fui hacia su encuentro para dar fin a la curiosidad.
—Buenas tardes, señora Marcela, disculpé que vine sin avisar.
—Por favor toma asiento y dime ¿Por qué vienes dos meses antes? Se supone que dentro de dos meses teníamos que