CAPÍTULO SESENTA Y UNO
Luego de conversar con su hermano, Aiden salió de la mansión más aliviado.
Él esperaba que la idea que le había rondado en su cerebro, pudiera llevarse a cabo, por eso ante de llegar al que una vez fue su dulce hogar, pasó por aquella florería para comprarle un enorme ramo de rosas rojas. También se detuvo en una licorería para pedir el mejor vino de selección y se dirigió dispuesto a arreglar las cosas por una vez con su esposa.
En tanto Emily se mantenía acurrucada en e