CAPÍTULO SESENTA Y SEIS
—¿Y cómo va todo? —cuestionó Adele, mientras sostenía un batido de fresas en sus manos.
Em le dio un sorbo a su batido de chocolate empapándose la lengua de su dulzor. Ambas caminaban por el centro comercial que estaba atestado de gente. Diciembre por fin había llegado, por lo que la esperada navidad estaba a la vuelta de la esquina.
—Bien… supongo.
—¡Oh no! —exclamó la alemana—. ¿Aún no se arreglan las cosas?
Emily se encogió de hombros y torció los labios. El vaso de p