CAPÍTULO NOVENTA Y SIETE
Emily estaba sentada en la gran mesa larga de la sala de reuniones, junto a todos los empleados esperando que el señor Schneider apareciera con el nuevo jefe.
Olivia y Débora no dejaban de murmurar entre sí, que Em comenzó a pasar sus uñas por la piel de sus manos, jugando y rascándose la piel, con una actitud visiblemente nerviosa.
Ella tenía un doloroso nudo en el estómago y no dejaba de mover la pierna derecha.
—Calma —susurró Adele quien estaba sentada a su lado. La