CAPÍTULO DIECISÉIS
Dentro de la casona se respiraba un lujo que Emily tan solo había visto en las películas y había leído en los libros.
Los muebles de la familia Preston eran de color caoba brillante que resaltaban la madera cara, sillones de la realeza con aplicaciones en hilos rojos y los adornos de estatuas de diferentes animales como leones y elefantes eran de color dorado, que le daban un aspecto victoriano del siglo XIX, como aquellas casas antiguas de arquitectura gótica, pero a la vez