CAPÍTULO CINCO
—Buenas tardes a todos —saludó el policía que tenía un traje azul y una placa plateada en el lado izquierdo de su pecho—. Hay una denuncia que debe ser investigada.
Emily tragó saliva cuando el segundo policía la observaba de pies a cabeza, detallando las heridas que eran imposibles de ocultar.
—¿Es usted Emily Harper? —siguió hablando.
La joven asintió y entonces el policía suspiró al ver el mutismo de la chica.
Había tenido casos parecidos, y denunciar la violencia intrafamilia