CAPÍTULO CIENTO VEINTIDÓS
—¿Estás ahí? —preguntó Alex al no escuchar ni siquiera la respiración de Emily por el teléfono.
Emily se había quedado en un largo silencio pensando todo lo que había trascurrido en su vida. Su mirada oscura estaba perdida en la nada, sin tener un punto fijo, que no se percató de que Aiden, Ada y Elian estaban saliendo de la dulcería.
Sin embargo, Ada se adelantó corriendo con su bolsa marrón entre sus brazos hasta donde estaba su mamá. Emily no se dio cuenta cuando