CAPÍTULO CIENTO VEINTE
Luego de comer helados y almorzar en el centro de Berlín, la camioneta se dirigió al aeropuerto de Berlín-Brandeburgo Willy Brandt, ya que de ahí partía el avión que los tendría más de veinte horas en el aire, haciendo una sola escala en Singapur, para luego subirse a otro avión y llegar a su destino final, que era Sídney.
El viaje sería agotador, pero Emily se había mentalizado en que todo iba a salir bien, además, aunque a todos le hacía creer que no le importaba much