Llegamos al apartamento, realmente no entendí por qué me había pedido que la trajera aquí, ella no tenía ganas ni nada por el estilo.
Sara tomó mi mano y me llevó hacia la habitación, me senté en la cama pensativo.
—¿Vamos a... Tener sexo?. —pregunté confundido
—No. —sonrió
—¿Entonces por qué me pediste que te trajera aquí?.
Ella se acercó y se sentó junto a mi
—Quiero que me beses... Así de esa forma en la que lo hiciste antes. —puso sus palmas en la piel de mi cara —Cómo lo has hecho un par d