Los días siguieron transcurriendo como de costumbre. Pero, Ian llegaba bastante temprano al apartamento y la lograba encontrar antes de salir. Él le pedía que se quedara a cenar con él y lo hacían mientras veían alguna película.
Ian estaba muy cariñoso con ella. Se sentía con la confianza suficiente con ella y la besaba, acariciaba y, cuando ella menos pensaba, comenzaba a comerla a besos, hasta arrastrarla a la cama para hacerla gemir hasta que se saciaba.
Claro, Emely le encantaba todo esto.