Era el cumpleaños de Emely y Diana le había prometido a su amiga que irían a ver una película (una costumbre que habían adquirido esos años). Pero a Diana se le había olvidado por completo que ese día debía comprar las entradas a cine y esperar a su amiga en la entrada. Pudo recordarlo cuando Emely le escribió muy emocionada sobre si ya había comprado las entradas y a qué hora debían verse.
Diana respondió el mensaje de Emely y después metió su celular en su cartera. Sus piernas temblaban de la