—¿Y tú? —volteó a verlo.
—Amor, ¿en serio no lo sabes? —fingió estar algo ofendido.
—Lo siento, pero casi no hablamos de tu trabajo.
—Soy dueño de la cadena de hoteles Lexus.
Ahora sí que mostraba su rostro de impresión: esos hoteles eran muy conocidos no solo en la región, sino en todo el país y sabía que se habían expandido a nivel internacional. Una vez pasaron por la televisión la inauguración de un enorme hotel en Hong Kong de aquella compañía y ella había quedado sorprendidísima por lo im