SOFÍA
En el momento en que entré a la casa, una sensación de presentimiento se apoderó de mí. El aire estaba cargado de tensión y no podía evitar la sensación de que algo siniestro me esperaba. Y entonces la vi: Catherine, posada en el sofá de la sala como un buitre listo para atacar.
"¿Qué crees que estás haciendo, Sofía?" —escupió, con los ojos ardiendo de furia.
No podía dejar que ella me intimidara. "Estoy viviendo mi vida, Catherine. Justo como deberías hacerlo tú".
Ella se burló, con una