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POV DE SOFÍA
“Mierda,”
Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y mi cerebro se sentía como si lo hubieran pasado por una licuadora.
Uf, los signos inequívocos de resaca. Gruñendo, me obligué a sentarme en la cama. Los recuerdos de la noche anterior comenzaron a llegar como un rompecabezas fragmentado, y me estremecí al recordar la desafortunada fiesta.
Enrique. Lo había llamado, rogándole que me recogiera como a una damisela en apuros. Y lo había hecho. Mi caballero de brillante armadura.