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El punto de vista de Sofía
No pude evitar sentir una mezcla de vergüenza y molestia mientras permanecía allí, atrapado en las incómodas consecuencias de la partida de Lynda. “Um, perdón por interrumpir... sea lo que sea”, murmuré, mis mejillas se calentaban.
Lynda me dedicó una cálida sonrisa. “Oh, no necesitas disculparte, querida. Siempre es un placer verte por aquí de nuevo”.
Asentí, tratando de actuar con calma a pesar de la tensión en la habitación. “Sí, ha sido interesante acostumbrarm