Kiara sollozó mientras sacudía la cabeza y luego se apartó del abrazo.
“Dejémoslo en paz. Es mi culpa por pensar que aprendería a confiar en mí, pero supongo que pase lo que pase, él me verá como una infiel”. Heather levantó la mano y secó las lágrimas de Kiara.
“No llores por ese imbécil. Acaba de perder la joya más grande de su vida y va a pasar el resto de su vida arrepintiéndose así que no llores por él”. Kiara se rio y luego asintió como una niña obediente.
“Está bien, no lloraré por