Mundo ficciónIniciar sesiónTristan
Abrí los ojos aturdido, desorientado y confundido. Unas luces brillantes me impedían ver, dejándome ciego.Poco a poco, fui acostumbrándome a la luz parpadeando. A medida que mi mirada se enfocaba, el resplandor se hizo más soportable y pude distinguir lo que estaba mirando: un techo muy familiar.El débil sonido de unos pitidos y el ligero olor acre del antiséptico confirmaron mis pensamientos cada vez más claros. Estaba en el hospital de la manada.Una ola de pánico me invadió cuando intenté incorporarme, pero un dolor agudo recorrió mi cuerpo, obligándome a volver a tumbarme.—Tranquilo, Alfa Tristan.Giré la cabeza hacia el origen de la voz y vi al doctor Gerard acercándose a mí, con una expresión de alivio en el rostro al entrar.—Me alegro de que estés despierto. Era preocupante que estuvieras inconsciente durante tanto tiempo.Aparté la mirada de él y la dirigí hacia la ventana. En la habitación






