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~ El punto de vista de Isabella
A la mañana siguiente, me desperté un poco aturdida. Sentía las extremidades pesadas y me estiré perezosamente en la cama, intentando quitarme el cansancio de la noche anterior. La habitación estaba en silencio y la luz del sol entraba a raudales por las ventanas, calentando suavemente el espacio. Los recuerdos del día anterior con Lucian persistían en mi mente y, por un instante, sonreí, pensando en los bocetos y en lo amable que había sido.
Un suave golpe en